Archivo de Noviembre de 2008

Publicidad en tiempos de crisis

Martes, 25 de Noviembre de 2008

En tiempos de crisis, las empresas empiezan a recortar gastos, a realizar reestructuraciones de personal. Hay psicosis y pánico. Los medios de comunicación no paran de hablar de crisis, de que el 2009 será similar al 1929 (aquí un experto en numerología podría apuntar algo). Miedo. Eso es lo que hay. Y eso se contagia de la misma manera que la euforia. La palabra inversión se convierte en gasto. Y con esto, la economía se para. Y todo se complica más. Es el pez que se muerde la cola. Si no se consume, no se invierte, no se mueve dinero. Y no quiero profundizar más porque no entiendo casi nada o nada de nada.

De lo se si sé un poquito mas es de comunicación y publicidad. Y hace tiempo que lo digo: En tiempos de crisis es cuando más se debe invertir (no gastar) en publicidad. Pero invertir con inteligencia y hacer de la creatividad el arma, el anzuelo para captar la atención de nuestro público objetivo. Es el momento de la estrategia. Con el objetivo de que lo que se invierta tenga un importante retorno.

Leyendo hoy el periódico (Metro, estamos en crisis…) he visto el siguiente titular “Anúnciese: Sobre todo ahora” con el siguiente subtítulo ” No invertir en publicidad en tiempos de crisis tiene un efecto negativo a corto plazo”. Y con otro destacado ” Lo único positivo de la recesión es el descenso de la saturación, ya que aumenta el impacto del mensaje en el consumidor”. Claro, muchas empresas dejan de invertir en publicidad con la obsesión de recortar costes. Por lo tanto, hay menos anunciantes, menos saturación y más impacto (y recuerdo) en el consumidor. Esa, por ejemplo, es una de las razones de que el cine es el medio con más impacto (hay pocos anuncios y se recuerdan más).

El artículo está respaldado por comentarios de Lidia Sanz, subdirectora de la Asociación Española de Anunciantes, quién además ilustra la noticia con ejemplos reales de empresas y campañas con resultados excelentes.

Pues nada, lo dicho. Ahora es el gran momento. No hay mal que por bien no venga.

Más información en Metro

Facebook puede ser peligroso…

Martes, 11 de Noviembre de 2008

Facebook es una red social que está en plena expansión en España. En otros países como Gran Bretaña o Estados Unidos ya hace tiempo que está mas que consolidado. De la misma manera que si la web de una empresa no existe en Google, podríamos decir que como ente individual, como persona, si no estás en Facebook, no existes.

La red social sirve para encontrar viejos amigos o no tan amigos, compañeros de escuela o de la Universidad de la que no sabías nada desde hace tiempo… Y resulta que con Facebook, puedes saber de sus vidas aún sin mediar una palabra. Puedes saber en qué trabajan, por dónde se mueven, puedes entrar en su intimidad mirando sus fotos, con quién se han casado… Hasta te puedes dar cuenta que tenéis amigos en común sin ni siquiera sospecharlo. Qué curioso… Se pueden crear grupos profesionales, grupos de fans, gruposo de ex-alumnos, experimentos de lo más rebuscados, grupos con objetivos absurdos, cualquiera puede acceder y hacer con Facebook casi lo que quiera, con una libertad casi ilimitada. Digo casi, por no ser tendenciosa.

Pero cuidado. La libertad y la transparencia se pueden aprovechar para otras finalidades insospechadas. En Estados Unidos, ya hace tiempo que muchas compañías, antes de contratar a alguien, miran su perfil en Facebook. Así, si el sujeto analizado publica su tendencias sexuales, religiosas, hace publicas sus fotos de borracheras o fiestas descontroladas a toda la comunidad, éste puede ser un filtro muy peligroso. Y esto, ya está llegando a aquí.

Hace poco, un amigo me contó, que en su empresa llamaron la atención a uno de los trabajadores por unas fotos que había publicado en Facebook en estado de embriaguez.

Mi consejo, no publiques fotos comprometedoras o si lo haces aplica un filtro para que puedas elegir quien las puede visualizar. Antes de agregar a un desconocido, asegúrate de que no sea un “espía”. Piensa si te conviene publicar tus tendencias sexuales o religiosas. A mi personalmente, no me importa, ya que si una empresa me discrimina por eso, a lo mejor no me interesa trabajar en ella. Aunque en los tiempos que corren a lo mejor me lo pensaría.

Lo que está claro, es que la teórica libertad de expresión que nos ofrece Internet puede ser aprovechada para discriminar, para seleccionar, para filtrar, para vigilar, sea por el objetivo que sea.

¿Estamos en un Gran Hermano virtual? ¿Nos observan? ¿Nos vigilan? ¿Podemos ser nominados?